La Sociedad Chilena de Cirugía Plástica llama al público a informarse sobre los efectos de popular método antiarrugas.
La Sociedad Chilena de Cirugía Plástica y Estética, insistió en la importancia de que sea un profesional calificado quien aplique la toxina botulínica (Botox®), a fin de evitar las consecuencias negativas que puede traer la utilización inadecuada del medicamento. Ni enfermeras ni cosmetólogas deben realizar este procedimiento.
El bótox “como cualquier medicamento, sobre todo si es inyectable, no está libre de complicaciones” y la clave para obtener buenos resultados es la responsabilidad y control en su utilización.
Está absolutamente prohibido  que cosmetólogas y enfermeras inyecten el bótox. Tiene que ser un médico, siendo los idóneos y expertos en su aplicación son los cirujanos plásticos, dermatólogos y en algunas ocasiones los oftalmólogos.
En 2008, 12 personas murieron en Estados Unidos tras inyectarse este producto y, según cifras del Instituto de Salud Pública, en nuestro país cerca de 50 personas ya han presentado cuadros de disfagia o dificultades para comer a causa de su uso.
Según el experto, estas cifras no son para alarmarse, teniendo en cuenta la masiva utilización de esta forma diluida de la toxina botulínica que es ocupada para atenuar arrugas a través de la contractura de los músculos de la cara y que, en los últimos años, ha alcanzado alta popularidad en todo el mundo.
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Francisca Muñoz B
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